lunes, 18 de marzo de 2013

El Nº 2


Tenemos dos ojos para ver, a los cuales corresponde dos oídos, dos distintos hemisferios cerebrales, como instrumentos orgánicos de nuestra inteligencia, y dos manos y dos pies, instrumentos de nuestra voluntad.”

El bien y el mal han estado presentes a lo largo de toda nuestra existencia como seres humanos, representados respectivamente por la luz; que simboliza la sabiduría, y el deseo de entregar, y la oscuridad que indica justamente lo contrario; la ignorancia, la pasión, el egoísmo y el deseo de recibir. La Vida y la muerte, el día y la noche, lo consciente y lo inconsciente, la luna y el sol, el principio y el fin; todas dualidades que una sin presencia de la otra no podrían existir.
La dualidad es el opuesto al uno, representada por la balanza que a su vez nos muestra el equilibrio, la unión y la fraternidad. El número 2, es un número emotivo, es el principio femenino relacionado con el sentimiento y en su imagen está graficado por una línea que simboliza el paso del tiempo, que tiene un principio y un fin, tiene dirección: pasado y futuro. En realidad, la dualidad no es más que el complemento de un principio único; el ser.
En el alfabeto hebreo, el número dos está representado por la letra bet ó vet, que significa Casa, dualidad o división.

En el I ching, el libro de los cambios, el número 2 es el K’un: lo receptivo, y está representado por un exagrama simétrico. Aquí un extracto del libro, correspondiente a este número:

“Este hexagrama está constituido exclusivamente por líneas quebradas, que representan la oscuridad, la docilidad, el poder receptivo primario del yin. El atributo del hexagrama es la docilidad, imagen de la tierra. Es el complemento perfecto de Lo Creativo, no el opuesto, no hay combate sino complementación. Representa la naturaleza en contraste con el espíritu, la tierra en contraste con el cielo, el espacio frente al tiempo, lo femenino- maternal frente a lo masculino-paternal. Aplicado a los asuntos humanos el principio de complementación no se refiere solamente a la relación hombre- mujer sino, por ejemplo a la relación que existe entre príncipe y ministro o entre padre e hijo. Incluso la dualidad aparece en la coexistencia entre lo espiritual y lo sensible.
En todo caso no se puede hablar de un verdadero dualismo, porque existe una clara relación de jerarquía entre los dos hexagramas: lo Receptivo es tan importante como lo Creativo, pero su atributo de docilidad define inmediatamente el lugar que ocupa en relación a lo Creativo. Lo Receptivo tiene que ser activado y conducido por lo Creativo; entonces ahí produce buenos resultados. Pero cuando abandona su posición y trata de marchar al lado y en igualdad con lo creativo, entonces lo receptivo deviene peligroso. Se levanta entre lo receptivo y lo creativo una oposición y una lucha que producen efectos nefastos para ambos.”

Por su parte, el tarot egipcio en el arcano nº2 nos muestra a La sacerdotisa, quien representa a la sabiduría, la mujer culta, el poder intuitivo, la madre, la luna, y la Diosa Isis, diosa de la prosperidad. A continuación un extracto del libro Tarot y Kábala y la imagen:                                                                                     DESCRIPCIÓN DE LA LAMINA: En las Aguas de la Vida aparecen dos columnas del templo de Isis, la blanca JACHIN y la negra BOAZ; Cada una con cuatro peldaños significando los Cuatro Cuerpos de Pecado (Físico, Vital, Astral, Mental), arriba aparece una Maestra sentada entre dos columnas más grandes. Ella está dentro de un Templo, está hacia nosotros, por eso las columnas están al revés. El estar sentada nos indica su aspecto Pasivo, en el Arcano No. 1 El Mago está parado, aspecto Activo. Está mostrando su perfil izquierdo, su aspecto Negativo.
En su regazo un libro medio abierto que cubre a medias con su manto, indicando que ella es La Sabiduría, ella enseña la Kábala. En su pecho la Cruz Ansada, el símbolo de la vida, el fundamento, Venus, La Cruz Tao. La cruz sobre el pecho desnudo significa que su producto, la leche, son las Virtudes.
La Serpiente sobre la frente indica MAESTRÍA, que está levantada.
Sobre su cabeza los cuernos del Toro Sagrado APIS, esposo de la Vaca Divina; los cuernos simbolizan internamente el Padre y externamente el "Yo Psicológico" (nuestros Defectos). Encontramos también los atributos del Ternerillo o Kabir. El círculo es la Serpiente que se muerde la cola, representa a la Madre
Cósmica, la Vaca Sagrada. El velo que cae sobre su rostro es el Velo de Isis.
SIGNIFICADO ESOTÉRICO DEL ARCANO: El Arcano No. 2 es La Sacerdotisa, la Ciencia Oculta. En el campo del Espíritu, el Uno, es el Padre que está en Secreto, el Dos es la Madre Divina, que es el desdoblamiento del Padre.
El Libro Sagrado de los Mayas, El Popol Vuh, dice que Dios creó al hombre de barro y después de madera (la raza Atlante), pero ellos se olvidaron de sus "Padres y Madres", se olvidaron del "Corazón del Cielo", luego vino un gran diluvio y todos perecieron, se metían en cavernas para guarecerse y éstas se derrumbaban (se refiere al sumergimiento de la Atlántida). Así pues cada quien tiene a su Padre y a su Madre Divina que son muy sagrados. En el Padre y en la Madre Kundalini vemos las dos columnas Jachín y Boaz que son las que sostienen el Templo.
La letra hebraica BETH expresa el dualismo de las dos columnas del Templo; Jachín la columna derecha de color Blanco, el Hombre, Principio Masculino; y Boaz la columna izquierda Negra, la Mujer, el Principio Femenino. Entre las dos columnas J. y B. está el Gran Arcano, precisamente esto no lo entienden muchos hermanos Masones. Se coloca la Piedra Cúbica en estado bruto entre las dos columnas y se convierte en la Piedra Cúbica de Jesod ya labrada, esto no es otra cosa que el Sexo, el Sephirote Jesod, hay que conocer el Arcano, el Maithuna representado por el cincel de la Inteligencia y el martillo de la Voluntad.
Las palabras inefables de la Diosa Neith han sido esculpidas con letras de oro en los muros resplandecientes del Templo de la Sabiduría: "YO SOY LA QUE HA SIDO, ES Y SERÁ, Y NINGÚN MORTAL HA LEVANTADO MI VELO".
El velo simboliza que los secretos de la Madre Naturaleza están ocultos para el profano, y que sólo el Iniciado, después de incesantes purificaciones y meditaciones logra descorrer. Vosotros debéis ser valientes y levantar el Velo de Isis; nuestra divisa Gnóstica es THELEMA (Voluntad).
El No. 1, EL PADRE QUE ESTÁ EN SECRETO, es el ETERNO PRINCIPIO MASCULINO, es en sí mismo Brahma, que no tiene forma, impersonal, inefable, podemos simbolizarlo con el Sol. El No. 2, LA MADRE DIVINA, es el Eterno Principio Femenino que se puede simbolizar con la Luna. BRAHMA, no tiene forma, es Aquello, pero en sí mismo es el gobernador del Universo, es ISHUARA, Principio Masculino Eterno, el Principio Universal de Vida.
EL PRINCIPIO UNIVERSAL DE VIDA SE DESDOBLA EN EL ETERNO PRINCIPIO FEMENINO UNIVERSAL, QUE ES EL GRAN PRALAYA DEL UNIVERSO, DEL COSMOS, SENO FECUNDO DONDE TODO NACE Y A DONDE TODO VUELVE.
En el ser humano la Madre Cósmica asume la forma de una Serpiente. Hay dos serpientes: La Serpiente Tentadora del Edén, es la de la Diosa Kali, del abominable Órgano Kundartiguador y la Serpiente de Bronce que sanaba a los
5Israelitas en el desierto o SERPIENTE KUNDALINI. Son los dos Principios Femeninos del Universo; la Virgen y la Ramera; la Madre Divina o Luna Blanca y la Luna Negra referente a Astarot, (Kali, aspecto Tenebroso).
El Arcano No. 2 es el de la SACERDOTISA, en ocultismo se dice que es la manifestación Dual de la Unidad. La Unidad al desdoblarse da origen a la Feminidad Receptora y Productora en toda la Naturaleza. Es obvio que dentro del organismo humano está el No. 2 (la Imaginación), y éste está relacionado con el No. 1, (La Voluntad).
Hay que distinguir entre la IMAGINACIÓN INTENCIONAL y la IMAGINACIÓN MECÁNICA, es obvio que la Imaginación Mecánica resulta siendo la misma Fantasía. La clave de poder se halla en unir la Voluntad y la Imaginación en VIBRANTE ARMONÍA.
Hay una clave para salir en Astral y ésta es rápida: "al despertarse del sueño normal, cerrar uno sus ojos al despertar, sin moverse, y con los ojos cerrados imaginarse vivamente cualquier sitio (pero no imaginar que se está imaginando). Hay que traducirlo en hechos, siéntanse plenamente seguros de estar en el lugar imaginado, unir la Voluntad a la Imaginación y es lógico que si se logra la unión el resultado es el triunfo. Poner la Imaginación en juego, echar a caminar en el lugar que se esté imaginando con Fe".
Si se hace la práctica y se logra el juego de la Voluntad e Imaginación (ésta es femenina) sin moverse en la cama, conservando el sueño e imaginando el lugar, al poner en juego la Voluntad y echarse a caminar con firmeza, ya se puede ir a donde se quiera.
En cierta ocasión me encontraba en una selva y pasando por un camino me hablaron de una montaña, por ser peligroso el lugar fui a investigar en Astral. Me imaginé la montaña, vi niebla, unas escalinatas y un grupo de adeptos, al entrar a ese sitio me dieron una cuchara con miel de abejas, el alimento de la Logia Blanca y el Pan de la Sabiduría, luego me dijeron que me purgara con aceite de ricino para limpiar el estómago. Al otro día salí del cuerpo al que ya le había limpiado el estómago. Vi las estrellas e hice la Runa MAN, los adeptos me ordenaron descender a los Mundos Infiernos, entré en una región de profundas tinieblas donde me atacaron unas bestias terribles. Eran mis Yoes, me tocó meterme por puertas donde apenas si cabía, por estrechos caminos y de ahí salir por un panteón. Todo lo del "Ego" es muerte y desgracia, es Mefistófeles, HAY QUE TRABAJAR MUY DURO.”             

SANDRO BOTTICELLI - EL NACIMIENTO DE VENUS


Estamos frente a uno de los cuadros más representativos del Renacimiento florentino, pintado probablemente a finales del siglo XV. Hablamos de El Nacimiento de Venus, pintura que retrata el momento exacto no del nacimiento de la deidad, sino de su llegada a tierra firme luego de navegar por el Mar Mediterráneo, seguramente a una isla de Chipre.
Se trata de una extraña y, a la vez, delicada obra, llena de simbolismo y de alusiones ambivalentes. Se podría decir que se recurre tanto a la mitología greco-romana, como a señas del cristianismo, según se verá.



El pintor al parecer pretende reunir los cuatro elementos en un solo lienzo, haciéndolo de modo sutil y casi imperceptible. En efecto, a la presencia evidente del agua, de la cual surge la vida, se suma el aire, representado por Céfiro, el viento poniente, y por su consorte Cloris, la ninfa de la brisa. Éstos, con su soplo, simbolizan el movimiento progresista, que conduce por las aguas a la deidad, con todo lo que ello representa, en su vehículo con forma de concha.
Talo, quien forma parte de las divinidades llamadas “horas”, representa a la tierra. Se trata de la primavera regeneradora, cubierta de flores, quien, saliendo del bosque, espera en el suelo firme a Venus, presta a cubrirla con su manto protector.
Por último, la propia Afrodita encarna al fuego; es la pasión que mueve al mundo, el elemento activo que termina con el estado de indiferencia y provoca a los seres, inclinándolos o al amor o al odio; es el elemento que doblega la dureza del hierro. No debería extrañarnos, entonces, que a esta deidad se la vincule amorosamente con Marte o Ares, el dios de la guerra y con Vulcano o Hefestos, el dios herrero que en su forja trabaja los metales.
Los cuatro elementos están dispuestos circularmente en la pintura, como queriendo aludir a alguna fuerza invisible que, al hacerlos girar, los mezcla y los aglutina, dando forma a la materia. Por lo tanto, una primera mirada de la obra analizada nos lleva a pensar en una intención de abarcar el todo material, recurriendo con ello a los cuatro elementales y a los aspectos masculinos y femeninos. Esto no quita que pueda apreciarse en la imagen al quinto elemento, a la quintaescencia, representado por el propio nacimiento de la diosa Venus, cuyo emblema es la rosa, flor precisamente vinculada con el número cinco y que se ve dispersa en el paisaje revoloteando en torno a Céfiro.
También se ha interpretado a este cuadro, y más específicamente al mito, como la unión de lo material con lo espiritual, fusión que se da en un doble ámbito. Al respecto debe recordarse que, de acuerdo a la versión en la que se habría inspirado este lienzo –Las Metamorfosis de Ovidio-, Cronos o Saturno, el dios del tiempo, vence a su padre Urano –el Cielo-, cortando con una hoz sus genitales y lanzándolos al mar. De esta unión –el cielo con el océano- surge Afrodita-Venus, como una mixtura de lo sutil con lo denso, de lo espiritual con lo material. De esta manera, Venus surge como el resultado perfecto, el equlibrio exacto entre las dos naturalezas.
Por su parte, la unión férrea entre Cefiro y Cloris es también interpretada como lo material y lo espiritual compenetrándose.
En cuanto al simbolismo general, Venus representa la belleza, pero no hablamos sólo de la belleza física, sino también del ideal espiritual. La diosa simboliza todo aquello que antes no existía y por lo cual ahora vale la pena seguir viviendo. Se la vincula con esa esencia que penetra todo lo existente -junto con la luz y el calor- y que pone en movimiento la vida. Por lo tanto el nacimiento de lo bello de la existencia, del amor, del deseo, de la pasión, de la inteligencia, está representado en este cuadro. No debemos olvidar que la griega Afrodita es la madre de Harmonia, y que Venus, su equivalente romana, concibió a la diosa Concordia, con lo que se demuestra que del amor y de la belleza provienen los equilibrios que generan paz y acuerdo, como elevados ideales de una sociedad.
El planeta Venus, además, es un cuerpo celeste de naturaleza dual, ello porque aparece alternativamente tanto en la mañana –estrella matutina-, como en la tarde –estrella vespertina-. De esta manera, puede ser tanto un signo solar, como uno lunar, lo que esboza la idea de “unión de los contrarios”.
Respecto al simbolismo de los específicos elementos de la pintura, llama la atención el aspecto virginal de Venus, como una Eva avergonzada. Se posa sobre una concha de viera gigante, símbolo de fertilidad por asemejarse a la vulva femenina en su interior, y al vientre de la embarazada en el exterior. Ella se unió con los genitales del cielo, Urano, que cayeron al mar, representando la espuma su semen, que unido a los símbolos femeninos, dan origen a la deidad, confirmándose así la idea de “unión de opuestos”.
Con el cristianismo, la concha “purificó” su significado y pasó a representar el renacimiento y resurrección, y es por eso que se la vincula con el bautismo, existiendo pilas bautismales con forma de concha. Vinculado con esto, se trae a colación el número ocho, el que, de acuerdo al cristianismo, es la cifra de la resurrección de Cristo y del nacimiento y, por añadidura, del renacimiento que implica el bautismo. Ello porque se considera que Jesucristo resucitó un día domingo, que vendría a ser el octavo día de la semana (en realidad es el primero de una segunda semana). Por esta razón todos los baptisterios o edificios para el bautismo, son octogonales.
Por su parte, resulta de importancia destacar que la estrella de ocho puntas simboliza al lucero de la mañana, es decir, al planeta Venus y, por extensión, a dicha deidad, ello seguramente por el llamado ciclo octogonal de Venus. Pero resulta que, además, la estrella de ocho puntas es un atributo de la Virgen María, lo que permite cerrar el círculo y acercarse al sentido de la obra de arte.
Queda claro que en la pintura de Botticelli existe una relación directa entre la concha, la resurrección o renacimiento, el bautismo, el número ocho, Venus y la Virgen.
Esto nos lleva a entender la inocente postura de la diosa Venus, la que en verdad pretende rememorar a la propia Virgen María, como Madre de Dios, situada sobre el símbolo de la matriz. De hecho la rosa, que se ve en grandes cantidades en el cuadro, es un atributo de la Virgen. Se dice de ella que es como una “rosa sin espinas” y si se fijan en la pintura, ninguna de las rosas representadas por Botticelli tiene espinas.
El cubrimiento del pubis puede hacer referencia a la castidad, recordando el epíteto con el que suele ser designada María, esto es, como “jardín cerrado”.
El simbolismo se completa con la actitud protectora de Talo, quien está a punto de cubrir a la diosa con un manto rosado estampado con motivos que recuerdan al mirto o arrayán. Se trata de una planta vinculada con la fertilidad y con la sexualidad femenina; ello porque las bayas rojas del arbusto tienen la similitud de un clítoris. Esta identificación sexual permite asociarla fácilmente con la diosa Venus y en tal calidad se la llamaba en Roma Venus Murcia. Pero también se asocia al mirto con la alegría, la paz, la tranquilidad, la felicidad, la constancia, la victoria, el matrimonio y el principio femenino. También se ha dicho que el mirto es una esencia vital que transmite el aliento de vida y simboliza la vida en germinación, el renacimiento y la renovación de la vida.
En Egipto estaba consagrado a la diosa Hathor, que es precisamente la símil de Afrodita en la cultura del Nilo.
Por último, con el advenimiento del cristianismo, el mirto pasa a ser el emblema de la pureza, de la virginidad y de la fidelidad. Por esta razón es que a la Virgen María se la suele representar con una rama de mirto en sus manos, para exhibir precisamente su castidad. También se la identifica con los gentiles convertidos al cristianismo, lo que nuevamente se vincula con el bautismo. 
Se logra comprender que el manto protector cubierto de mirtos, más las alegorías al bautismo, aluden y promocionan una vida en el cristianismo, la que nos permitiría alcanzar el ideal de belleza en sentido amplio y gozar de esta misma. Tal significado es concordante con la visión neoplatónica plasmada por Botticelli en su pintura, principalmente influenciado por Marsilio, visión en virtud de la cual el hombre se enfrenta permanentemente a una disyuntiva: seguir el camino contemplativo regido por Saturno, o inclinarse por el camino de Júpiter. Este cuadro constituye una celebración del camino contemplativo, dando cuenta quizás de la belleza interior, la del alma, lo que se puede inferir de la actitud púdica de la Venus.



Nanahuatzín